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Cómo proteger la salud de nuestros ojos en verano

Cuidar nuestra visión en verano es especialmente importante. Pasamos más horas expuestos al sol, lo que nos aporta muchos beneficios para la salud, pero debemos proteger la vista adecuadamente. En la calle, en el trabajo... las radiaciones solares afectan en todo momento. Algunas, como la luz ultravioleta y la infrarroja, pueden resultar altamente perjudiciales, y cada vez más productos de protección solar cosmética, como las cremas, añaden esta doble protección en sus productos. Las radiaciones del sol y sus efectos Según explican los expertos de Indo, multinacional española especializada en la comercialización de lentes oftálmicas y pionera en la investigación en el campo de tratamientos superficiales protectores, la radiación solar proporciona efectos beneficiosos para la vida. Aporta el calor necesario para que ésta sea posible, potencia la producción de vitamina D y permite que nos bronceemos. Pero si no nos protegemos adecuadamente, puede llegar a tener efectos dañinos para nuestros ojos y nuestra piel. La exposición solar sin la protección adecuada puede provocar daños, algunos irreversibles, y de forma acumulativa sobre nuestro cuerpo. Por ejemplo, el 54% de la radiación que llega a la Tierra es Infrarroja. Tiene un efecto calor que provoca pérdida de colágeno y aparición de arrugas en la piel, sobre todo en

Cómo protegerse de la luz azul en la vuelta al cole

El periodo de vacaciones nos permite descansar y apartarnos de los excesos, también del de la luz azul que emiten los dispositivos electrónicos, pero cuando finaliza el verano y hay que regresar al trabajo o al colegio, volvemos a exponernos excesivamente a esta luz. Y es que en la actualidad, una de las principales fuentes de problemas para nuestra visión está en las pantallas de los dispositivos electrónicos. Smartphones, tabletas y ordenadores emiten la llamada luz azul, y pasamos demasiado tiempo frente estos dispositivos, lo que nos convierte en personas con alto riesgo de sufrir sus efectos negativos. Según explica Sandra Perucha, Óptica Optometrista y Product Manager del departamento de Marketing de Indo, multinacional española especializada en la comercialización de lentes oftálmicas y pionera en la investigación en el campo de tratamientos superficiales protectores, una exposición en exceso a la luz azul puede provocar fatiga, stress ocular o insomnio, ya que la hormona que regula el sueño, la melatonina, puede alterarse e impedirnos descansar correctamente. Por lo que se refiere a los niños y la “vuelta al cole”, según un estudio publicado por CECOP (Colegio Nacional de Ópticos y Optometristas), el 30% del fracaso escolar tiene que ver con los problemas de visión.

Cómo proteger nuestros ojos de las radiaciones solares en verano

Con la llegada del verano, pasamos mucho más tiempo al aire libre, y ya sea en la playa o en la montaña, nos exponemos a los rayos solares más que nunca. Estos tienen efectos nocivos sobre nuestra piel y nuestros ojos de los que debemos protegernos. Los rayos UV y los infrarrojos son las radiaciones solares invisibles a combatir en verano. La radiación ultravioleta es la más dañina. Representa el 7% de las radiaciones solares que recibimos y en la piel ocasiona quemaduras y envejecimiento, y en los ojos provoca opacidades y conjuntivitis en cornea, y acelera las cataratas. La otra radiación de la que debemos protegernos, la infrarroja, es todavía una gran desconocida, a pesar de que representa el 54% de los rayos solares que nos llegan. En la piel provoca la pérdida de colágeno y la aparición de las arrugas profundas, sobre todo en el contorno de los ojos. Y en la vista, ocasiona opacidades en la córnea, inicia el proceso de las cataratas y, por si fuera poco, como llega hasta la retina, puede producir degeneración retiniana. “Ojos y piel son muy sensibles al sol y deben protegerse muy bien de las radiaciones nocivas que los rodean. Los ojos,

Consejos para protegernos del sol en invierno

El sol nos proporciona luz, calor y otros efectos positivos para la salud gracias a las diferentes radicaciones visibles, Ultra Violeta (UV) e Infrarrojas (IR). Aprovechar las horas de sol en invierno, paseando por la montaña, practicando deportes de nieve, o con apacibles paseos junto al mar, es recomendable antes de recogernos para protegernos del frío tras la puesta de sol. Pero el exceso de radiaciones UV e IR tienen efectos adversos para la salud, como quemaduras o pérdida de elasticidad en la piel, efectos que son acumulativos y que pueden llegar a ser cancerosos. Nuestros ojos también están expuestos a estas radiaciones y más en invierno, cuando el sol va más bajo y las radiaciones inciden más directamente sobre los ojos.  Al usar gafas de sol para que no nos deslumbre, estamos más cómodos pero no más protegidos, ya que las pupilas se dilatan por la disminución de radiaciones visibles, permitiendo la entrada de las radiaciones nocivas UV e IR. Así, como los reflejos sobre la nieve incrementan esas radiaciones, si usamos gafas con cristales oscuros (del 4 según la norma CE), dejaremos que entren estas radiaciones. Lo mismo ocurre con el reflejo del sol en el agua cuando vamos

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